Aunque la piscina esté vacía

Puse en pausa estos post, cartas, mensajes, textos o Merakis, como me gusta a mí llamar a este espacio que creé en formato de blog. Y los puse en pausa cuando la primavera ya se había asentado férrea en este 2023. Llevaba unos meses en los que la vida frenética se había convertido en una montaña rusa a toda velocidad, días de mucho trabajo, estrés, cansada, agotada, durmiendo poco y sin aguantarme a mí misma. Y cuando una no se aguanta a sí misma es mejor no publicar las cosas que se escriben.

Llegué a tal punto que estuve durante unos días buscando en Idealista un espacio en la playa en el que respirar el mar durante un tiempo, pero había responsabilidades y obligaciones que me lo impedían, así que a falta de pan buenas son tortas. Tomé una decisión: dejar mi trabajo convencional y caminar por una senda diferente. Apostar, con incertidumbre, por la vida del autónomo, del yo me lo guiso y yo me lo como. No me ha ido mal hasta el momento.

Hoy, una amiga que no veía desde casi principio de año, después de contarle las últimas novedades de mi vida, me ha preguntado «¿y cómo te encuentras ahora?». Mi respuesta ha sido «tranquila, en paz». Tranquila porque he cogido un camino que llevaba tiempo explorando, visualizando y deseando; y en paz porque creo que he tomado una decisión necesaria para mi salud mental y emocional.

Al fin y al cabo vivir es eso, ¿no? tomar decisiones, escoger caminos y ver qué pasa. No tenemos una bola de cristal para saber cómo nos va a ir y siempre vivimos con miedo por si sale mal, pero ¿y si sale bien? Yo prefiero intentarlo y tirarme a la piscina aunque la piscina esté vacía.

Con estas letras vuelvo para terminar 2023 y empezar 2024 con Merakis, microrrelatos, collages y lo que se me ocurra y para quien se le ocurra pasar por aquí. Por el momento dejo un microrrelato que titulé como #19, ¿por qué ese título? Antes de empezar a escribir sobre la idea que me ronda la cabeza, la numero, y cuando tengo el texto terminado, lo titulo. Pero a la idea #19 no supe titularla.

Las cajas como parte del plan. Las estanterías huérfanas de historias. El sofá sin abrazos. La cama con tan solo el colchón desnudo que fue testigo de que nos quisimos. Y el eco de las paredes recordando que tenemos que sobrevivir a un nosotros como el único tulipán que nace en una primavera con acordes invernales.

Escúchalo en Spotify

  • Puedes suscribirte a mi perfil de Qultu y disfrutar de un microrrelato cada semana.
  • Conoce más sobre ‘Vaivén de estación‘.

1 comentario en “Aunque la piscina esté vacía”

Deja un comentario