A ti, que lees

«¿No echáis un poquito de menos el confinamiento?», leí en un tuit hace poco. Me quedé unos cinco minutos recordando aquellos días en los que la vida se vivía en casa, las cervezas se bebían en videollamada y las velas de cumpleaños se soplaban a solas. Nos robaron la primavera pero, en cambio, disfrutamos de todas las estaciones del año gracias a la literatura. Contesté diciendo: «echo de menos leer sin mirar el reloj, sin calcular los tiempos». No sé cuántos libros leí en el confinamiento, recuerdo que fueron varios, pero el que más me gustó de todos fue Tierra, de Eloy Moreno. Ahora, si tengo que regalar o recomendar un libro, siempre será Tierra.

Este año también he leído muchos, menos de los que me gustaría porque compro libros por encima de mis posibilidades lectoras. Pero tengo un pacto con 2023: no comprar más hasta leer los que ya están en la estantería. Prometo hacer una lista. Y hablando de listas y de cara al nuevo año, dejo por aquí mis recomendaciones de 2022 para vuestro 2023.

Molino en ruinas, de Elena Solera: conocí a Elena en Fuentetaja, la escuela de escritores en la que estuve haciendo un taller de tres años. Desde el minuto uno que leyó el primero de sus textos, me encandiló con su forma narrativa y con la creatividad de ideas para contar historias. Su primer libro, Molino en ruinas, es un conjunto de once relatos que hablan de la pérdida, pero sobre todo hablan de la esperanza y de la belleza de los momentos compartidos.

Diferente, de Eloy Moreno: hacía buen tiempo cuando devoré este libro. Duró en mis manos un par de semanas. Moreno siempre es buena decisión porque todos sus libros te hacen pensar, plantearte ciertas cuestiones o abrirte los ojos a una realidad que sabemos, pero que no queremos ver. Diferente: un sombrero y una niña. Una historia que confronta lo normal con lo distinto.

La soledad era esto, de Juan José Millás: esta novela de Millás ganó el Premio Nadal en 1990. La historia de liberación de una hija al leer el diario de su madre te hace navegar en una lectura sencilla a la par que dura, llevando al lector hacia una reflexión sobre la soledad y el silencio que guardan los otros.

Madrid me mata, de Elvira Sastre: este libro llegó a mis manos después de ganar un sorteo en Qultu, una plataforma que han creado varios artistas para que otros artistas compartan su contenido bajo suscripción. Una iniciativa que me parece maravillosa y que nos ayuda a todos los creadores desconocidos. Madrid me mata es la recopilación de todos los artículos de opinión que publicó Sastre cuando colaboraba con El País. Un conjunto de textos que me hizo conocer otro Madrid, un Madrid visto desde los ojos una segoviana recién aterrizada en la capital.

La Metamorfosis, de Franz Kafka: una novela que, pese a llevar más de cien años merodeando por las estanterías de todo el mundo, es una reflexión de tremenda actualidad. Una historia que, creo, nunca pasa de moda. Gregorio Samsa despierta un día y es un insecto. Este hecho le traerá consecuencias a él y a su familia. Una historia de deshumanizad, desprecio e indiferencia.

Ojos de agua, de Domingo Villar: empecé esta novela en el aeropuerto esperando a que saliera mi vuelo hacia Perú. Lo acabé dos días después de aterrizar en el país andino. Un saxofonista muere bajo una de las peores torturas… Siempre he sido muy de novela policíaca, donde la intriga y el misterio, el pensar quién fue el asesino, me engancha desde la primera palabra y me obliga a estar pegada a las letras durante horas.

Cada noche te escribo, de Patricia Benito: descubrí a Patricia Benito por casualidad. En la tienda Natura cogí su primer poemario, abrí por una página cualquiera y leí: «Vive, joder, vive. Y si algo no te gusta, cámbialo». Lo compré. Hizo que me reenganchara a la poesía y, cada noche, antes de dormir, intento leer un poema de ella, de Luis García Montero, de Elvira Sastre, de Rufi Expósito, Lúa Mosquetera o Miguel Gane, da igual: la poesía siempre es sana y te sana antes de dormir.

Y para terminar. Si te gustan los relatos, no te olvides de que ya está en librerías y grandes almacenes Vaivén de estación porque es para ti, que lees.

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2 comentarios en “A ti, que lees”

  1. Muchas gracias Lucia, por sus escritos y por tus recomendaciones. No hay nada como la lectura. La lectura te hace culta, te ayuda a pensar y principalmente te aparta de la ignorancia. Ánimo desde aquí, junto contigo a que la gente lea y lea.

  2. Tan bonito! Lucí buceando por la vida y descubriendo para sí y para los demás mundos, hechos, reflexiones, aproximaciones a la existencia… «Porque todo es literatura», que me escribió Carmen Martín Gaite en una dedicatoria en la librería Sur, en Santander. También su Vaivén es literatura. Cómpralo y aventúrate en el mundo de Lucía. Un beso beso 💋 a esta chica intrépida volando con élitros de etérea libélula sobre la dura realidad de la existencia. La tuya, la mía, la suya

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